La tensión racista no acaba en American Horror Story; No temas a la oscuridad

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Ciudad de México. Por: Christian Allen.- La tensión racista entre americanos de ultra derecha y migrantes latinoamericanos sigue siendo una de las principales tramas de esta historia.

Como cada martes en punto de las diez de la noche nos dimos a la tarea de ver y disfrutar el segundo capítulo de Cult, la Séptima Temporada de American Horror Story, y aunque ya alejados de la noche de la elección, misma que avivó fobias en Ally, la verdad es que nos estamos empezando a preocupar.

(Como la vez pasada y si no has visto el nuevo episodio, un ‘spoiler alert’ es necesario.)

Este capítulo inició cuando Ally despertó en su cama junto a un payaso que la observaba dormir (WTF), y el terror no terminó ahí, aquí está todo lo que vimos la esperada noche del martes.

Ryan Murphy es un maestro en crear varias posibilidades en un mismo contexto, aunque al final la realidad es solo una, en este momento y aunque es muy temprano para decirlo, ya no sabemos que es real y que no. Hasta ahora lo único que sigue siendo terrorífico es un carrito de helados lleno de payasos siniestros.

Esto no es nada más que una teoría que el tiempo se encargará de destruir o de darnos la razón, ya que alguien muy cercano a Ally (Sarah Paulson), intenta manipularla y trata deliberadamente de destruir su vida.

Si me preguntas, yo sospecho que Ivy, su esposa, es parte del Culto iniciado por Anderson, (un glorioso Evan Peters que provoca erecciones masivas con su fabulosa actuación).

Luego de correr tras descubrir al payaso en su cama para alertar a su esposa, Ivy toma un cuchillo y busca en cada uno de los rincones de la casa sin encontrar a nadie y nuevamente vimos a una supuesta esposa cansada de las ‘alucinaciones’ y fobias de Ally. Pero cuando realmente hay amor no dejarías de creer en tu pareja ¿no es cierto?

Esta serie de eventos hace que veamos colapsar poco a poco al personaje interpretado por Sarah Paulson, al grado de que tuvo que adquirir un arma para defenderse de los terrores de la noche.

Más tarde conocimos a los que serán los nuevos vecinos del matrimonio lésbico, Los Wiltons, que en resumen compraron la casa donde recién asesinaron a una familia al estilo del caso ‘Manson’ en el capítulo anterior, uno es gay y la otra, una rara y misteriosa mujer que padeció cáncer de piel, por lo cual trata de cubrir su rostro con gafas y sobreros enormes, ambos casados porque son mejores amigos y no encontraron a nadie a quien amar y por quien ser amados, superando los 35 años de edad.

Nada más freak que esos arreglos… aunque siendo sincero encontré un tanto sexy al señor Harrison Wilston. Mismo que por cierto tiene como hobby un panal de abejas haciendo referencia a la entrada de la serie, a la tropofobia y al estilo de vida de las trabajadoras abejitas. Mismas que sin cuestionar nada, solo hacen ‘su deber’… (Culto style).

Este par fue el mismo que filmó el ataque a Kai por parte de trabajadores latinos, pero luego de cantarles -La cucaracha- y aventarles un condón con orines. La realidad es que no esperamos nada bueno de los Wilston.

Merecería un artículo especializado la evolución de los personajes que han convertido a Evan Peters en parte esencial a lo largo de la historia de American Horror Story, el cual es simplemente fantástico, y claro ejemplo de su nivel actoral lo demuestra al tocar puertas para pedir voto ciudadano y convertirse en consejero, su retorcida mirada e intimidante discurso harán que votes por él, no por que estés convencido de que es buena elección, sino por MIEDO… pero esta parte es algo que tienes que ver por ti mismo.

La frase ‘Chúpamelo’ a un chef gringo por parte de ‘Pedro’ tras pedir a todos que solo hablen inglés en su cocina, desató un enfrentamiento verbal entre el trabajador con raíces mexicanas y el güerito de ojo azul.

Los hechos tuvieron como escenario la cocina del restaurante y Ivy, una de las dueñas, fue la que calmó la tensión, aunque momentos después se descubrió que el racista estaba colgado muerto como una res, en el refrigerador del lugar, otra de las cosas que nos hacen dudar de la esposa de Ally, aunque haya más testigos en la escena. Uno nunca sabe y claro objetivo del asesinato es que PEDRO está siendo investigado por el homicidio.

Otra de las cosas que no parecen terminar es la manipulación de la niñera llamada Winter a Ozzy tras pedirle que no le diga a su mamá que le regaló un twisty de juguete, que por cierto tuvo otra aparición en una pesadilla del niño, y en un segundo encuentro, otro payaso (o payasa) entró a la casa para aterrorizar durante un apagón en la zona, pero el niño como nosotros, no sabemos que es fantasía y realidad, así que siguió durmiendo.

El único que sabe que Ally tiene un arma en sus manos, es el sexy pero raro psicólogo, el Doctor Vincent, interpretado por Cheyenne Jackson. No queremos desconfiar, pero otro de los posibles involucrados en el culto.

Regresando a la parte final del episodio, los payasos regresan a aterrorizar el vecindario, Ally se pone como loca tras ver estacionar un carrito de helados, frente a su casa, mismo carrito al que tú y yo ya tenemos miedo.

Por ser víctima del terror que en este punto ya recorre sus venas, Ally busca sacar a su niño de la casa, y su plan es huir con los nuevos vecinos ‘error’, esta segunda parte de la séptima entrega termina cuando cuando están a punto de escapar, el arma es utilizada para disparar por error a alguien que había llegado a ayudar.

No nos queda más que esperar para ver si nuestras teorías tienen algo de realidad, hasta la próxima semana, mientras tanto aléjate de los payasos y de los carritos de helados.

AMERICAN HORROR STORY: CULT -- Pictured: Billy Eichner as Harrison Wilton. CR: Frank Ockenfels/FX

AMERICAN HORROR STORY: CULT — Pictured: Billy Eichner as Harrison Wilton. CR: Frank Ockenfels/FX

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